ARA SAN JUAN. El Pampa Ubertalli sueña con una tripulación como la de la flota que enfrentó a franceses e ingleses en la Vuelta de Obligado (VIDEO)

ARA SAN JUAN. El Pampa Ubertalli sueña con una tripulación como la de la flota que enfrentó a franceses e ingleses en la Vuelta de Obligado

Almirante Guillermo Brown

A medida que pasa el tiempo se robustece la convicción de que con la “desaparición” del submarino ARA San Juan nos están tomando el pelo, ya sea por las razones patrióticas expresadas por Fernádez Baraibar y Gabriel Fernández, ya sea -como tememos- por los motivos cipayos descritos por Leonardo del Grosso en notas precedentes.

Esta nota, publicada en Nac & Pop, el sitio que dirige Martín García la republicaremos aunque no creemos en sus razones porque nos parece fresca y alegre, esperanzadora, en momentos en que la esperanza es más rara que un trébol de cuatro hojas.

A mi entender, el autor, el Pampa Ubertalli (que ahora firma con su nombre completísimo, como Jorge Luis Ubertalli Ombrelli, delira. El mismo admite esa posibilidad (” a veces deliramos”) pero sostiene la fatasía de que quizá, atendiendo a la fecha fausta a la que estamos entrando en este mismo momento, el 20 de noviembre, Día de la Soberanía Nacional.

Pero, ¡qué lindo sería que tuviera razón! Que la tripulación del ARA San Juan fuera una reedición de lo que fue la minoría intensa de la centésima promoción de la Escuela Naval, liderada por el guardiamarina Julio César Urien, quienes se levantaron aquel 17 de noviembre de 1972, hace casi exactamente 45º años, cuando regresó a la patria tras 17 años de exilio el general Perón.

Ah, Argentina año verde. Ojalá pueda ver algo parecido antes de diñarla.

Los dejo con el Pampa:

El submarino ‘ARA San Juan’, con 44 tripulantes a bordo, de los que solo se conocen, según familiares, a 39 de ellos, fue botado el 20 de junio- dia de la Bandera- de 1983.
El pabellón nacional del San Juan fue recibido el 18 de noviembre de 1985, o sea, en un día como el de ayer hace 27 años.
El 2 de diciembre de ese año fue recibido formalmente por la Armada.
Construido en Alemania y debido a su deterioro, el 17 de agosto del 2007- aniversario de la muerte del General San Martín- ingresó a los Astilleros Domecq García, donde se lo reparó. Según el lenguaje naval, a Media Vida, lo que significó: corte del casco y cambio de la planta propulsora, incluyendo motores diesel y 960 elementos de baterías.
También se carenó el casco y se realizó un intensivo mantenimiento del sistema eléctrico.
Todas estas operaciones aumentaron la vida útil del submarino por 30 años más.
En el 2011 se realizó en el buque un ensamble y tres años después, en el 2014 y previa recarga de baterìas, se hizo a la mar.
Según la prensa de estos días y voceros de la Armada, el buque pudo haber siniestrado de alguna forma, aunque ingenieros navales consultados y especialistas en submarinos destacaron que es difícil, cuando no casi imposible, que un submarino de estas características- del que no se tienen noticias, según se informó, desde el 15 de noviembre, o sea, desde hace cuatro días- no pueda comunicarse con su base, habida cuenta de la planificación previa de su ruta, que incluye relevamiento de condiciones meteorológicas, revisión integral de material y otros ítems que hacen a la seguridad del navío sumergible.
Así las cosas, se insiste en la hipótesis de alguna falla o algo que pueda impedir saber dónde se encuentra, si está sumergido o no.
Y si se halla en la superficie ¿donde está?, ya que según se informa oficialmente ya se ha relevado hasta hoy por aire el 80% de la zona donde debía hallarse.
Cuando ‘desapareció’, el submarino partía del atracadero de Usuahia, Tierra del Fuego- provincia argentina austral castigada con el despoblamiento y la pobreza habida cuenta del desmantelamiento industrial que se hace de la misma con la apertura indiscriminada de importaciones y liquidación de los subsidios industriales- y se dirigía a Mar del Plata, adonde hoy al mediodía debería haber arribado.
Mas o menos así se informó hasta ahora, con el agregado de que ‘ayudan’ en su búsqueda, además de la Armada y la Fuerza Aérea locales, buques y aviones de EE.UU. y Gran Bretaña.
De estos dos países, se sabe, uno de ellos ocupa ilegalmente las Islas Malvinas, cercanas a la zona donde el submarino operaba, y el otro apoyó en logística, que incluyó el uso de satélites, a la flota británica y medios aéreos durante la Guerra de Malvinas de 1982 para que pudiera detectar los navíos y otros medios técnicos bélicos argentinos y batirlos.
Otro de los países que ofreció ayuda fue Chile, cuyo mandamás en la época de la guerra de Malvinas, el dictador probritánico, general Augusto Pinochet, apoyó logísticamente y por medio de comunicaciones a los usurpadores británicos de las Islas.
Habida cuenta de lo que sucede hoy en nuestro país, donde un gobierno al servicio de intereses económico- financieros y geopolíticos de potencias extranjeras, fundamentalmente EE.UU. y Gran Bretaña, saquea la nación, endeuda a los argentinos por centenas de años a futuro, entrega territorio nacional a aventureros extranjeros de toda laya, mantiene ‘relaciones carnales’ con los usurpadores británicos y sus aliados norteamericanos, hambrea a los trabajadores, intentando en pocos días hacer aprobar una reforma laboral de tipo esclavista a fin de terminar con los derechos de las mayorías del país y ‘compra’ material de guerra inservible, a la par que repone con materiales de última generación a las fuerzas encargadas de reprimir a la población, es dable pensar que el submarino ARA ‘San Juan’ no se halla en malas condiciones ni está impedido de comunicarse, sino que está conmemorando o por conmemorar el 20 de noviembre, Día de la Soberanía, en una acción que, si llega a ser cierta, tiraría por la borda- utilizando términos navales- a toda la hipocresía y la manipulación que hace que este gobierno destruya a la Nación sin mayores contratiempos.
Como en otras oportunidades- 2 de abril y otras fechas en que, previendo un maremoto político, – se hallaba en el exterior o no concurría al lugar en donde se debería conmemorar el intento de recuperación de Malvinas – el Presidente Macri no se halla ni el edificio Libertad ni en la base de submarinos de Mar del Plata, donde se encuentran familiares y camaradas de los submarinistas hasta ahora no hallados, lugar donde debería haberse hecho presente desde el primer día de conocido el hecho que nos ocupa.
Macri se encuentra cerca, en Chapadmalal, de vacaciones, a dónde casi no llega por un desperfecto en su helicóptero que partía de Mar del Plata hacia su lugar de ‘descanso’ que casi lo lleva al descanso eterno.
Cercano el Día de la Soberanía, cuando el 20 de noviembre en 1845 soldados y pueblo patriotas le pusieron cadenas al rio Paraná en la Vuelta de Obligado para que la escuadra anglofrancesa no pisara la dignidad nacional pretendiendo navegar sin autorización de las autoridades argentinas, nos es dable pensar- ya que los comentaristas al servicio del gobierno llaman a hacerlo a la población sobe la posible suerte del submarino- que el submarino ‘ARA San Juan’ no está desaparecido ni nada de eso sino en rebeldía contra la entrega de la Patria a los invasores y usurpadores extranjeros, estén de uniforme o calcen el traje caro de ejecutivos empresariales.
El submarino podría estar argentinizando el mar y toda la Patria este 20 de noviembre.
Si eso ocurre, estaríamos ante una situación no previsible en los cálculos de los vendepatrias ni saqueadores, porque creen, creyeron y creerán que no hay uniformados patriotas, sino que ellos están, como lo estuvieron durante las dictaduras- cívico militares que entregaron el país y asesinaron por ellos a miles, al servicio de los intereses de los saqueadores y vendepatrias.
Y como pensamos y a veces deliramos, sostenemos que el San Juan lleva el nombre de dos argentinos que, estando o no de acuerdo en todo con ellos, dignificaron la nación y a la clase trabajadora, que es su carnadura y su sostén: el Brigadier General Juan Manuel de Rosas y el general Juan Domingo Perón.
Que este 20 de noviembre encuentre a los submarinistas sanos y salvos y honrando la Patria desde su trinchera de batalla, como la honramos y la defendemos millones desde las nuestras.
Las cadenas de Obligado siguen puestas sobre la masa líquida de la Patria en función de impedir al invasor, sea quien sea y llegue a serlo como sea, terminar con ella y su pueblo.
Tiemblen canallas.
Y al que le quepa el sayo, que se lo ponga.

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