ECONOMÍA SANEADA, NÚMEROS QUE CIERRAN, PROYECTOS Y OBRAS MODERNAS: LOS EJES DE LA AFA

Hacía un día que Claudio Tapia era presidente de AFA y se jugaba una carta que podía marcar el pulso de su futura gestión: el hombre que quería encauzar a la casa madre del fútbol argentino (luego del fallido paso de la Comisión “Normalizadora” y un ridículo empate 38 a 38 en una elección que contaba con 75 votantes) debía correr más rápido que nadie. La urgencia para bajar la sanción al 10 de la Selección Argentina implicaba cintura política y sagacidad para reducir los cuatros partidos de suspensión que pesaban sobre el mejor jugador del mundo, luego del partido contra Chile. En aquellas Eliminatorias en las que Argentina surfeaba entre la incertidumbre y la posibilidad de quedar afuera de Rusia 2018, la presencia de Messi era un factor decisivo para las chances del equipo que por entonces dirigía Edgardo Bauza. Abocados a los detalles jurídicos, los abogados de AFA comandados por Andrés Patón Urich lograron que Argentina volviera a contar con su futbolista estrella dos fechas después (sólo se perdió el cruce contra Bolivia, en La Paz), quien en la última jornada lograría, con tres goles ante Ecuador, clasificar a la Selección a la cita mundialista. Como quien le gana al tiempo, Tapia no solo había resuelto un problema con la celeridad necesaria. También había activado el despertador del fútbol argentino.

El spot que la AFA divulgó en redes sociales el pasado 29 de marzo, cuando se cumplieron los dos años de la presidencia de Tapia, evidencia qué pensaban las actuales autoridades sobre aquel escenario de principios de 2017: “La AFA ya no es lo mismo porque sabíamos que vos querías un cambio de fondo, tirar todo y empezar de nuevo”. En efecto, el desmanejo de cuestiones organizativas y la anarquía financiera atentaban contra toda posibilidad de ordenar el fútbol argentino, entonces huérfano de proyectos y con los bolsillos pelados. Un dato que suele recordar la actual conducción es que el patrimonio neto se incrementó en 165 veces y se redujo el pasivo en más de 300 millones de pesos. A fines del año pasado, Tapia remarcó en la presentación del balance 2018 el “saneamiento de los clubes” y señaló cómo avanzar hacía un objetivo de economías que no padecieran déficits, aún en tiempos de crisis en el país. En ese sentido, concluyó: “Hacía mucho tiempo que no se vivía con esta salud en el fútbol argentino”.

La puesta en valor del “producto Selección”, como atinan a definir en los departamentos de Marketing y Finanzas, se ve reflejada en un proyecto a largo plazo que no está sujeto a la coyuntura. Más bien se trata de vincularla con todas las letras a la palabra proyecto. La asunción de César Luis Menotti como director nacional de Selecciones es el reflejo de una política asociada a la búsqueda del prestigio que se resume en la presencia del entrenador campeón del mundo en 1978 y a la reconexión con las raíces del fútbol argentino para refundar la Selección. En ese contexto, Lionel Scaloni es un nombre que no define el núcleo central del proyecto. Tanto, que en una entrevista publicada por este medio el 27 de julio del año pasado, Tapia había reconocido que “hay equipos que juegan 4-4-1-1 o 4-5-1 y ganan, pero vienen con una estructura de trabajo de años, que es lo que nos falta a nosotros. Nos falta proyección. Nuestro futuro no está en la próxima Copa América o en el Mundial de Qatar, yo creo que está en el Mundial 2026”.

No solo el fútbol masculino y sus nombres rutilantes son la órbita del mundo AFA. La profesionalización del fútbol femenino anunciada en Ezeiza el 16 de marzo último es parte del nuevo universo, que recupera aquella frase de Chiqui Tapia, cuando en agosto de 2017 había dicho que quería ser “el presidente de la igualdad de género del fútbol argentino”. La Selección de mujeres competirá en el próximo Mundial de Francia y el modo de preparación es una novedad para un equipo que por primera vez cuenta con apoyo real: la doble gira por Australia y Estados Unidos antes de la competencia que se desarrollará entre el 7 de junio y el 7 de julio de este año es un ejemplo de los recursos puestos al servicio de su crecimiento. La infraestructura también escenifica el proceso. En 126 años de la historia de AFA, recién ahora se construyó un vestuario para mujeres, además de la utilería para el fútbol femenino. Y como parte del plan integral y la inclusión financiera, se triplicó el sponsoreo destinado a esta disciplina.

El predio de Ezeiza es uno de los bastiones de AFA y un lugar en el que los y las futbolistas de las diferentes selecciones gozan de los beneficios de entrenarse con comodidades de primer nivel. Rubén Moschella, director del Complejo Deportivo, compara: “La AFA pasó de no pagar durante dos años a los proveedores a estar al día. Después de la muerte de (Julio) Grondona pasamos momentos muy difíciles. No había un peso y en la parte de infraestructura no se podía hacer nada. En la etapa de (Luis) Segura y la Comisión Normalizadora no éramos tenidos en cuenta. En cambio Tapia nos apoya en todo”. Las obras se traducen en la remodelación completa del predio, modernizar áreas de zonas húmedas, que calzan a la perfección en el gusto de los futbolistas, y la refacción total de la sala kinésica de juveniles.

La AFA se golpea el pecho con sus 309 millones de pesos de reserva, su superávit de 92,9 millones presentados en el último balance y mira el horizonte con perspectivas de más cambios. La gestión de medio término, estiman los dirigentes, es un éxito respaldado en el trabajo y la convicción de ponen en valor “la materia prima”. Tapia supo ordenar las cuentas, pensar un proyecto y distribuir los recursos para que la AFA funcione nuevamente como el fútbol argentino lo requiere. El tiempo, por fin, es ahora.

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